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diumenge, 15 de gener del 2017

ANTIGUO EGIPTO

LA MALDICION DEL FARAON
Cuando Howard Carter y Lord Carnarvon , abrieron la tumba del faraón Tutankamen , provocaron una serie de sucesos misteriosos. Varias personas relacionadas con el descubrimiento murieron violentamente o de forma poco habitual, víctimas de la maldición del faraón según la leyenda.
Una cadena de escalofriantes acontecimientos empezaron el mismo día en que los dos arqueólogos cruzaron el umbral de la tumba en noviembre de 1922. Se dice que cuando el último hombre volvió a la superficie , se levantó una inmensa tormenta de arena en la entrada de la cueva , donde sobrevolaba un halcón , emblema real del antiguo egipcio y se dirigió hacia el oeste, el misterioso “otro mundo” de las creencias egipcias.
Cinco meses más tarde Lord Carnarvon, a sus 57 años de edad recibió una picadura de mosquito en la mejilla izquierda. La picadura se infectó y debilitado por una septicemia enfermo de neumonía. A la 1.55 de la madrugada falleció en un hotel de El Cairo y en aquel instante se apagaron las luces de la ciudad y simultáneamente en su mansión de Hampshire en Inglaterra su perro aulló y murió. Más tarde al examinar la momia del faraón , se descubrió algo extraño , en la mejilla izquierda hallaron un depresión en forma de cicatriz.
Durante los meses siguientes de 1923  se atribuyó la muerte de las personas que visitaron la tumba  a la maldición. Aubrey Herbert, hermanastro de Carnarvon , murió de peritonitis . Ali Jay Gould , magnate de los ferrocarriles en USA , murió de neumonía después de haber visitado la tumba del faraón , y el millonario sudafricano Woolf Joel murió de una caída..
Richard Bethell, que ayudo a Carter a clasificar el tesoro , murió a los 49 años , al parecer se suicidó. Meses después en febrero de 1930 su padre Lord Westbury se arrojó por la ventana de su habitación, en su dormitorio tenia un jarrón de alabastro procedente de la tumba de Tutankamen. En los años siguientes al descubrimiento murieron de muerte natural más de una docena de personas todas relacionadas con la tumba.
El hombre que jamás dio crédito a la legendaria maldición, el que más motivos podría haber tenido para temerla fue  Howard Carter murió en marzo de 1939 por causas naturales.

Y por último cuando el gobierno egipcio acordó enviar los tesoros de Tutankamen a la exposición organizada en Paris en 1966 el director de antigüedades egipcias  Mohamed Ibraham ,  lucho por temor a la maldición a que el tesoro saliera del país  al final tuvo que ceder en el último encuentro con las autoridades de El Cairo , cuando salía de la reunión fue atropellado por un automóvil y murió dos días después.